martes, 7 de julio de 2020

CAMPAÑA DE SENSIBILIZACIÓN POR LA IGUALDAD ENTRE MUJERES Y HOMBRES

Esta es la última semana que tenemos reto y nos piden que pensemos en una campaña de sensibilización por la igualdad entre mujeres y hombres.

Pues bien, la campaña que he ideado va dirigida a población adolescente porque desde el Centro de la Mujer siempre hemos apostado por la educación como medio fundamental para alcanzar la igualdad efectiva entre hombres y mujeres.

Podría pensarse que la población joven que ha nacido en sociedades desarrolladas donde la ciudadanía goza de igualdad formal ya no necesita campañas de sensibilización sobre ello, pero contrariamente a lo que podría parecer, muchas veces no son conscientes de la desigualdad que les rodea, en la que viven y que les afecta en sus decisiones presentes y futuras.

Por ello, consideramos adecuado plantear una campaña de sensibilización a través de redes sociales, vía muy utilizada por la juventud, consistente en pequeños vídeos donde de forma breve, cercana y fácil de entender se expliquen los conceptos más importantes relacionados con la igualdad para que puedan conocerlo y concienciarse de la importancia de seguir trabajando por esa igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres.

Este proyecto permite además que, si alguna persona del grupo de edad al que va dirigida quisiera implicarse (por ejemplo a través del centro joven con el que contamos en la localidad), podría colaborar enviando sus propios vídeos para colgarlos en nuestras redes sociales, resultando así mucho más eficaz, ya que la gente joven suele aceptar mejor las recomendaciones de su grupo de iguales que de personas adultas a las que consideran “fuera de onda”.

A continuación, recogemos términos relevantes en el camino para el logro de una sociedad más justa y equitativa:

      -          Desigualdad de género

-          Igualdad de oportunidades

-          Feminismo

-          Micromachismos

-          Brecha salarial

-          Doble jornada

-          Techo de cristal

-          Segregación horizontal

-          Estereotipos sexistas

-          Conciliación

-          Socialización diferencial

Dos ejemplos de lo que pretendemos realizar para utilizarlo como apertura del espacio en redes sociales son los siguientes vídeos:





jueves, 2 de julio de 2020

QUÉ ES EL EMPODERAMIENTO

Vamos a por el reto de esta semana en el que nos han pedido que reflexionemos sobre lo que es el empoderamiento.

En mi opinión el empoderamiento es conseguir que una persona, en nuestro caso concreto, una mujer, sea dueña de su futuro, que elija real y libremente ser y hacer lo que quiera y no que se dirija a aquello a lo que se le presupone está destinada.

Para ello, hay que fomentar la autoestima, la comunicación, el liderazgo o la capacidad de negociación entre otras cualidades y alcanzar el acceso al control de los recursos y los puestos de toma de decisiones. En este aspecto toma especial importancia la visibilización de ejemplos de mujeres que ya ostentan este liderazgo, mujeres que sirven de referente o modelo para que las niñas (la nueva generación) vean que ser dueñas de su futuro es posible.

Pero también es reconocer el protagonismo de las mujeres en el plano individual y colectivo que tradicionalmente han desempeñado.

Para logar el empoderamiento evidentemente hay que trabajar con las mujeres, pero también con los hombres para que no consideren que el empoderamiento femenino es una forma de darle la vuelta a la tortilla y que ahora vayan las mujeres a dominar a los hombres. No, se trata de alcanzar un equilibrio en igualdad para todos y todas, para que nos podamos desarrollar y crecer en una sociedad justa e igualitaria, puesto que el empoderamiento femenino beneficia a toda la sociedad.

El empoderamiento es clave, como se dijo en la V Conferencia Mundial de Beijing, para alcanzar la igualdad, el desarrollo en paz, para erradicar la pobreza y favoreces la justicia social.

Los cuatro pilares sobre los que se asienta el éxito en el logro de este empoderamiento son:

- La educación, mejorar el conocimiento de las niñas favorece el desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente y elimina estereotipos sexistas.
- Un reparto justo y equitativo de las responsabilidades domésticas y familiares serviría para que los hombres por una parte valorasen el trabajo tradicionalmente adjudicado a las mujeres y para que éstas dispusieran de más tiempo para dedicarlo a otras cosas.
- El crecimiento económico debe contar con la capacidad tanto de hombres como de mujeres, porque las aportaciones de ambos beneficia a las empresas.
- El apoyo a las mujeres del medio rural para el acceso a los recursos, herramientas y conocimiento, hace que mejoren las familias y las comunidades y se favorece la eliminación de la pobreza.

Por todo ello, el empoderamiento es muy importante en el camino hacia la igualdad efectiva entre mujeres y hombres y fundamental para la sociedad.

domingo, 28 de junio de 2020

EL AVANCE HACIA LA IGUALDAD ENTRE MUJERES Y HOMBRES DENTRO DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

Esta semana se nos plantea el reto de cómo podemos mejorar la igualdad dentro de la administración pública desde nuestro puesto de trabajo.

En mi caso, que trabajo en un Centro de la Mujer, nuestra labor principal se encamina a esa mejoría de puertas para fuera de la Administración, intentamos cada día llegar a remover los obstáculos que las mujeres encuentran en su desarrollo personal y profesional por el hecho de ser mujeres. También es cierto que podemos mejorar en este sentido y precisamente por este motivo de mejorar en mi trabajo me inscribí en este curso, pues al llevar ya casi 18 años desarrollando mi trabajo en este tema, se agotan las ideas.

Tras escuchar la ponencia sobre la situación actual de la igualdad entre mujeres y hombres en la Administración General del Estado y tomando buena nota de dos ideas sobre las que ha tratado, considero que me ha servido para ver nuevas vías de enfocar nuestro trabajo.

En concreto, haciendo buena gala de la idea de que las administraciones públicas son o pueden funcionar como ejemplo para la sociedad y viendo que, dentro de mi administración local se da la circunstancia que ha descrito para la A.G.E. de las características de la plantilla de personal, mayoría de mujeres, con áreas más feminizadas, media de edad sobre los 42 años, etc., he visto que quizá podría ser el momento de plantear la igualdad como eje de la política de personal y lanzar a la representación política que lo dirige que es necesario cumplir con el mandato de la Ley Orgánica para la Igualdad entre Mujeres y Hombres 3/2007 y redactar un Plan de Igualdad.

El Centro de la Mujer, podría en este aspecto funcionar como, y salvando las distancias,  " Unidad de Género o Igualdad" y efectuar el trabajo de análisis y confección del Plan interno de Igualdad, dando ejemple así a empresas de nuestra localidad y mejorando la situación de muchas mujeres del municipio.

Esto como planteamiento parece estupendo, pero... (siempre hay un pero) para ello tenemos que superar varias barreras que hemos detectado en ocasiones anteriores y que nos han llevado a descartar la idea de plantear actuaciones de este tipo. Estos obstáculos son dos:

1. Las reticencias mostradas y manifestadas por la plantilla del Ayuntamiento menos relacionada o vinculada con las prestaciones asistenciales, es decir, departamentos como el administrativo, el de urbanismo al que está adscrita la brigada municipal, o el de deportes, compañeros y compañeras donde no hemos encontrado interés por acudir a diversos cursos de formación sobre igualdad y/o violencia de género contra las mujeres, lenguaje inclusivo y no sexista, etc., que se han programado a lo largo de estos años.
2. El otro ha sido hasta la fecha, la voluntad real y decidida de la Corporación Municipal por implementar estas medidas a favor de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, facilitando la asistencia del personal a los cursos, incluso estableciéndola como obligatoria. 

Sin embargo, no hemos perdido la esperanza y pondremos todos nuestros esfuerzos para conseguir que se haga la formación que lleve a darse cuenta de la importancia y la necesidad de desarrollar como eje de la política de personal y en general LA IGUALDAD ENTRE MUJERES Y HOMBRES.

domingo, 14 de junio de 2020

HERSTORY: CHARLES FOURNIER

   
Hola de nuevo,                                                                                                                      


Sí, para el reto de esta semana y a pesar de titularse "la historia de ellas", he elegido a un personaje masculino y os preguntareis por qué, pues el motivo es que me parece evidente que el reto de alcanzar la igualdad de trato y de oportunidades es cosa de todos, de las mujeres y de los hombres, si no conseguimos que ellos también se sumen, esta tarea será mucho más larga, así que he tomado un ejemplo o modelo masculino para que no digan que no tienen referentes.

Es cierto, como suele pasar muy a menudo, que se trataba de un hombre bien posicionado socialmente o al menos económicamente, pues tras la muerte de su padre, heredó una suma de dinero que le permitió vivir sin tener que "trabajar", se dedicó a lo que más le gustaba, pensar y escribir, pues estudió filosofía.

Su objetivo como pensador y escritor era que el mundo fuera mejor y reparó en una cosa muy sencilla, pero de la que no muchos hombres se habían percatado o si lo habían hecho, la habían ignorado: tratar bien a las mujeres. Sí!, hacer esto podía mejorar el mundo y aunque en su época (n. 1772- m. 1837) ya había personas que trabajaban en esta dirección, fue a él a quién se le ocurrió nombrarlo, y ya sabéis el dicho: "lo que no se nombra no existe".

Nos encontramos pues ante el "padre" del FEMINISMO, este buen señor pensó que al hecho de abogar porque chicos y chicas fueran tratados del mismo modo debía denominarse así y no de cualquier otra forma y que las personas que pensasen que esto era lo justo se considerasen FEMINISTAS.

Pues bien, a pesar de existir el término desde hace docientos años, con su significado concreto y bien definido, todavía tenemos que explicar a la gente que no es lo contrario de "machismo" o que no es ninguna deshonra considerarse feminista y como yo soy de la opinión de que a las cosas hay que llamarlas por su nombre he de decir que yo soy feminista y a mucha honra, ¿y tú?

jueves, 4 de junio de 2020

LA DESIGUALDAD EXISTENTE

La desigualdad en nuestro país, por desgracia, sigue existiendo prácticamente a todos los niveles y en todos los ámbitos. Es cierto que hemos ido mejorando, sólo faltaba, pero a nivel educativo todavía se ve una faminización o masculinización, según se mire, de determinados estudios que luego dan acceso al mercado laboral. Incluso, a pesar de que ya en la universidad hay mayoría de mujeres, éstas siguen ocupando puestos de menor responsabilidad o teniendo tasas menores de empleabilidad y cuando trabajan, sus condiciones suelen ser peores.

Pero en la base de la educación, y a pesar de los avances, nos seguimos encontrando como me pasó a mi con mi hija de 5 años, que llegó un día del colegio diciendo que en su "cole" las niñas no jugaban al fútbol porque eso era cosas de niños!. Esto, a mi que trabajo en un Centro de la Mujer y que voy a los colegios a impartir talleres a todos los cursos para explicar que no hay juegos, juguetes, colores o materias de niños y otras de niñas!. Esto, en pleno SXXI!

Pues sí señoras y señores, así estamos todavía en España. Entiendo que este asunto no deriva de la educación formal que se imparte en los centros educativos, no, esto parte de la educación que cada persona recibe en su casa, a través de los medios de comunicación (sobre todo, en los medios de comunicación, puesto que es una enorme ventana al mundo).

Esta desigualdad a la que hago referencia es muy importante porque va configurando a las personas desde nuestra más tierna infancia (vease diferentes estudios que avalan que niños y niñas ya se perciben como diferentes y con ámbitos diferentes desde los 5 años). Las nuevas generaciones son el futuro de la sociedad y siguen ancladas en los mismos estereotipos básicamente reforzados además por el valor económico (hoy en día tan importante) por el que se miden las cosas. Por ejemplo, el fútbol es cosa de chicos, porque en este deporte se ve claramente la diferencia económica que le da mayor visibilidad a la Liga masculina sobre la femenina. Otro ejemplo, el trabajo doméstico, mayoritariamente desempeñado por mujeres, ¿qué valor económico tiene? en el mejor de los casos, está la trabajadora dada de alta y cobra 7€/h, en el peor como hemos visto durante la pandemia, trabajan sin cotización y no tienen derecho a ninguna prestación.

Éstas son las consecuencias de la desigualdad, sin perder de vista la más grave de todas, la violencia machista, donde la valoración de la mujer es cero, qué digo cero, menos... X.

La forma de reducir la desigualdad además de empezando por la educación, es valorar todo el trabajo que resulta necesario para que una sociedad funcione, tanto si se trata de un empleo retribuido como si no. El trabajo tradicional que han desempeñado y desempeñamos las mujeres (trabajo doméstico y reproductivo) es esencial, es imprescindible de hecho para el sostenimiento, el desarrollo y el avance de las sociedades, porque... qué pasaría si ninguna mujer quisiera tener descendencia?

lunes, 1 de junio de 2020

DIARIO DE APRENDIZAJE CURSO IGUALDAD

Buenos días,

En el día de hoy comienzo el curso de formación en igualdad "Fundamentos sobre la Igualdad entre Mujeres y Hombres". La primera tarea que nos han encargado es abrir un diario de aprendizaje para el que voy a utilizar el blog del Recurso en el que trabajo y donde iré anotando todas las cosas que vaya aprendiendo en el curso.

Mi nombre es Marta Hernández y trabajo como Asesora Jurídica del Centro de la Mujer de Sigüenza desde el año 2002. En esta formación espero dar una vuelta a los conocimientos adquiridos en estos años sobre el tema de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres y ver nuevas vías para presentar este tema a la población y extender la igualdad en nuestra sociedad.

lunes, 15 de octubre de 2018


Hace ciento sesenta y cuatro años, en 1854, la escritora argentina Juana Manso planteaba, no exenta de ironía, los padecimientos a los que estaba sometida la vida de una mujer “educada con un tutor perpetuo que a veces está lleno de vicios y estupidez”. Y añadía: “¡Todo le quitáis a la mujer! Todo lo que puede caber en la misión grandiosa de la inteligencia, donde toman parte la sensibilidad y la voluntad libre”. Manso tocaba el nudo gordiano de la emancipación femenina: la anulación de la conciencia de las mujeres y su sometimiento a una existencia de segunda. No solo se les arrebataba la libertad, sino que se las consideraba negadas para el conocimiento y el ejercicio de la razón. Pero las hubo que no callaron y
mostraron su desacuerdo negro sobre blanco. Historiar la rebelión de las mujeres, rendir homenaje a sus protestas escritas, es un modo de recordar que la libertad actual, el lugar que hoy ocupamos en la sociedad, es el resultado de sucesivas rupturas. Por ello hemos querido dedicar el Día de las Escritoras de 2018 a la insumisión intelectual de aquellas autoras rebeldes y transgresoras que remaron a contracorriente, y en diferentes épocas y circunstancias cuestionaron el orden que les era impuesto desde la ficción, la poesía o el ensayo. Su aportación fue tremendamente valiosa: hallaron palabras nunca dichas y vertebraron una senda donde la libertad ondeaba y transcendía cualquier bandera.
Hasta el Romanticismo, las mujeres sólo podían escribir si eran monjas o nobles. Únicamente desde la virtud o el poder se contrarrestaba dicha anomalía de su conducta. Las primeras corrientes de emancipación hicieron posible que algunas féminas de clase media iniciaran una carrera literaria y que incluso aspirasen a premios. “¿Cómo creer que ellas pudieran escribir tales cosas?”, se pregunta Rosalía de Castro en un artículo de 1856, Las literatas, que recogemos en esta antología; mujeres
a quien, asegura, “los hombres miran peor que mirarían al diablo”.
Su techo, entonces, no era de cristal, sino de durísima roca silícea. Algunas buscaban ocultarse tras un pseudónimo masculino, la mayoría trataba de no llamar la atención, vigilando no publicar de seguido en la misma provincia. Escribir significaba arriesgarse, pero la suya era vocación indómita, casi religiosa. A la poeta gallega Teresa Juana Juego, su novio le disparó cuatro tiros por haberse atrevido a publicar.
Creyéndola muerta, él se suicidó. Juego sobrevivió, pero quemaría casi toda su obra y no volvería a escribir. Ángela Figuera Aymerich resumía la inseguridad inoculada a las mujeres durante siglos en unos versos que se leen cual diagnóstico:

“¿Qué vale una mujer? ¿Para qué sirve
una mujer viviendo en puro grito?
¿Qué puede una mujer en la riada
donde naufragan tantos superhombres
y van desmoronándose las frentes
alzadas como diques orgullosos
cuando las aguas discurrían lentas?
¿Qué puedo yo con estos pies de arcilla
rodando las provincias del pecado,
trepando por las dunas, resbalándome
por todos los problemas sin remedio?”.

Eran pocas, pero muchas más de las que han transcendido. La tinta de su escritura iba dibujando otra verdad: no solo los hombres eran los hacedores del mundo, ellas sostenían numerosas estructuras, a pesar de ser privadas de voz y voto. La periodista Magda Donato escribía a comienzos del siglo XX: “Deseamos el sufragio para realizar estos ideales, lo mismo que la gente desea el dinero para satisfacer sus necesidades. ¿Le parece a usted que la correlación entre el sufragio y ‘todo eso’ es poca, siendo el sufragio la condición sine qua non para la obtención de ‘todo eso’?”.
No solo su intelecto estaba cuestionado, también su ‘yo’ público se recortaba mediante un constructo social que las asfixiaba. Aurora Bertrana se lamentaba de la ociosidad impuesta que les era asignada por su sexo: “Una vida de pereza, de inutilidad, lujo, sensualismo e ignorancia”. La condescendencia con la que muchas autoras eran tratadas merecía ser contestada con indiferencia. Así lo afirmaba –mucho antes de que Simone de Beauvoir escribiera El segundo sexo– Carmen de Burgos, la célebre Colombine, que vivió y escribió con solvencia y humildad, pero a la vez con transgresión y desafío: “No soy ambiciosa ni me importa el juicio ajeno. La calumnia se estrella a mis pies lamiéndolos mansamente como el agua del mar a las rocas inquebrantables”, asegura en su autorretrato.
Mientras, Rosario de Acuña escribía al político, periodista y escritor Ramón Chíes: “Tal vez no venzamos, pero habremos sostenido, una generación tras otra, los ideales de la humanidad a través del tiempo y del espacio”, evidenciando, por encima de todo, sus ideales humanistas. Hoy, cuando el feminismo ha sido incorporado en las agendas de gobiernos e instituciones, se entiende con mayor profundidad, si cabe, el pensamiento de María Zambrano, comprometida avant la lettre, cuando una filósofa formaba parte de una anomia, ya que a las mujeres se las ubicaba en la periferia del saber: “Mas mi cabeza en tanto que tal ni es de mujer ni de hombre, es Mente. Albergue del Logos, movida por el nous poetikós”, le escribió a su amigo.
Igualdad de derechos y de oportunidades, pero también libertad individual, libertad sexual, la constatación de las contradicciones entre el ser y el parecer, emergen de los textos de estas autoras que abordaron su condición de mujeres con poética e ironía, así como una gran solvencia creativa. La toma de conciencia del traje que las constriñe y asfixia, del escaso catálogo de roles impuestos, supone un punto de inflexión que tan bien expresara Josefina Aldecoa: “Todo lo que vino después me había llevado hasta esta Gabriela que yo era sin remedio, buena esposa, buena madre, buena ciudadana. La trampa se cerraba sobre mí”. La trampa de la sumisión, de la que había que escapar. Por mucho que abriese una lucha dubitativa y dolorosa, como de la que deja constancia poética Ángela Figuera: “¿Qué puedo yo, menesterosa, incrédula, / con sólo esta canción, esta porfía / limando y escociéndome la boca?”.
Claro que, como reflexionó con eficaz prosa Victoria Ocampo, las mujeres estaban educadas para callar: “Toda conversación entre el hombre y la mujer, apenas entra en cierto terreno, empieza por un: ‘No me interrumpas”. Reducidas casi a siluetas sin dimensión intelectual, y apenas sentimental, a pesar de que históricamente les fuera cedido el patrimonio afectivo y el manejo de las relaciones, debían de bregar contra el aislamiento. “Nunca se preocupó nadie de mi corazón. Mi corazón y yo
crecimos extrañamente, dentro de un mundo frío y distante”, en palabras de Ana María Matute.
También se rebelaron contra el amor, empezando por Idea Vilariño en su muy célebre poema “Ya no”. Contra el ideal romántico que heredaron y que les exigía sumisión y paciencia, adoración e intendencia. “El amor es este viaje inútil, pero muy suave”, como lo definió Alejandra Pizarnik. Lo importante era despertar, reconocer la propia identidad sexual, vivirla, gozarla. Escribir desde la diferencia con un calor cotidiano, como Maria Mercè Marçal: “T’estimo quan et sé nua com la navalla, com una fulla viva i oferta, com un llamp que la calcina, cec. Com l’herba, com la pluja”.
O bien liberar al amor de sus ataduras terrenales para sublimarlo hasta el arrobamiento, como Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada, santa Teresa de Jesús: “Muchas veces me parecía me dejaba el cuerpo tan ligero, que toda la pesadumbre de él me quitaba, y algunas era tanto, que casi no entendía poner los pies en el suelo”.
Durante siglos fueron silenciadas, desdeñadas, subestimadas, eclipsadas, pero hoy, desde la Biblioteca Nacional y desde muchas ciudades españolas y latinoamericanas que secundan la iniciativa, leemos fragmentos de sus obras, pronunciamos alto su nombre y grabamos su memoria en la nuestra, pioneras en tiempos borrosos que abrieron claros de luz. En estas palabras de Filomena Dato hay una oda a la fortaleza, al ingenio y a la sabiduría que han detentado generaciones y generaciones de mujeres escritoras, a pesar de todo, gracias a todo:

“Las mujeres fueron sin duda 
de clarísimo talento,
que divinizaría
la admiración y el tiempo.
Y éste, una innegable señal
de que las mujeres tuvieron
siempre voluntad de saber
y demostraron ingenio.
Cientos de mujeres sabias
pueden ponerse de ejemplo”.

Joana Bonet
Comisaria del Día de las Escritoras 2018